- ISBN
- 9791370205881
- Páginas
- 384
- Formato
- 16 × 24 cm
- Publicación
- 23/10/2026
- Thema
- NH; 3MNQ-GB-V
- IBIC
- HBJD1
- BISAC
- HIS015000
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Temáticas
- divulgación histórica
- geografía
- historia
La fascinante historia de la época victoriana
Colección Historia
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¿Sabías que en la Inglaterra victoriana hubo hogares empapelados con arsénico? ¿Que hasta que llegó el ferrocarril cada ciudad británica tenía su propia hora? ¿Que Gran Bretaña libró dos guerras para poder seguir vendiendo opio a China? ¿Que algunas familias fotografiaban a sus muertos como si aún siguieran vivos? ¿Que el hedor del Támesis llegó a paralizar la vida política de Londres? ¿Que la moda femenina remató los sombreros de gala con plumas, alas e incluso aves disecadas? ¿Y que un pintor mandó desenterrar a su mujer siete años después para recuperar los poemas que había enterrado con ella?
Escándalos encubiertos, obsesiones morales enfermizas, avances científicos inquietantes y una sociedad dominada por el protocolo, la hipocresía y el culto a la muerte. Un recorrido por los bastidores y los mitos de la Inglaterra de Dickens, las Brontë y Jack el Destripador.
Victoria reinó sesenta y tres años. Dio tiempo a abrir el primer ferrocarril subterráneo del mundo, a llenar de gas las calles y de penumbra los salones, a exportar grano de una Irlanda que se moría de hambre y a convertir el luto en una industria con su moda, sus joyas y su protocolo. En los mismos años en que el Imperio se extendía por Asia y África, Londres no conseguía llevar agua limpia a los barrios que tenía a quince minutos de Westminster.
Eduardo Caamaño entra por la puerta de servicio de aquella casa. Encuentra médicos que experimentaron con quienes no podían negarse, ingenieros que rehicieron una ciudad entera empezando por el alcantarillado, autoras que firmaron con nombre de hombre y químicos de prestigio empeñados en demostrar en su laboratorio que los muertos hablaban. Y, a través de todos ellos, recorre la monarquía, las clases sociales, la vida cotidiana, la Revolución Industrial, la medicina, el crimen, el arte, el luto y lo sobrenatural. En enero de 1901 murió en la isla de Wight una anciana que llevaba casi cuarenta años vestida de luto. Tras ella quedaba la era victoriana.